Después del 19… agárrate

Después del 19… agárrate

Por Lic. Rodolfo Florido

Hay algunas certezas para después del 19 de noviembre.

Una de ellas es que se va a reconfigurar sea cual sea el resultado el esquema político ideológico y partidario de lo que hoy conocemos como Unión por la Patria y Juntos por el Cambio.

El peronismo, en varias de sus últimas vertientes, cual gelatina, se adaptará a cualesquiera sea el envase que surja de la derrota o del triunfo.

Por supuesto que si el triunfo fuese el resultado, habrá más poder para repartir pero claro que también habrá más ambiciones sectoriales que la derrota no cobija.

Claro que si el servicio a la Nación y al pueblo fuese el objetivo de las futuras y cercanas decisiones, todo sería más fácil. Habría que decirles la verdad. No hay más plata, solo queda la escasez por distribuir.

A eso habría que sumarle que Massa no es Alberto y Malena no es Fabiola. Ni Massa va a esperar las órdenes, las calificaciones o descalificaciones de Cristina ni Malena se va a dedicar a esperar su peluquera y su vestuarista. Y quizás, lo peor de todo esto es que nada sucederá por amor a la Patria o a los pobres que ya están fuera del sistema, sino a las ambiciones personales que satisfagan sus postergadas aspiraciones, uno; mientras que ella sueña con su destino judicial y la construcción de un kirchnerismo que se deshilacha si no se ejerce como poder.

Cuando le preguntaron por la causas judiciales de Cristina, Massa respondió, no pongo las manos en el fuego por nadie. Seguramente esta respuesta estaba tan ensayada como la pregunta misma. Cristina prefiere que se despegue de ella si eso conlleva la posibilidad del triunfo. Ella lo sabe y él lo sabe. Al fin y al cabo ella sabe que la gran mayoría de los diputados nacionales y Senadores son hoy cristikirchneristas.

Mientras tanto él sabe que si gana quizás los pueda disciplinar en el ejercicio del poder, mientras que si pierde no le queda más destino que ser el derrotado sin un lugar en donde guarecerse, ya que ni siquiera Tigre le fue favorable. Los heridos se refugiarán en la Provincia de Buenos Aires y Kicillof empezará a mostrarse como el heredero triúnfante de la derrota general.

¿Y la economía?

Gane o pierda Massa,  como dice el dicho popular; agarrate Catalina. Mínimo un año y medio de un sacrificio salvaje de la población. Población que se sentirá engañada, aunque nadie comprenda muy bien sobre qué base tuvieron la esperanza de que Massa hiciera algo por ellos excepto repartir alpiste y agua. 6 meses antes de la elección de medio término, Massa volverá a repartir mucho dinero mientras les explica que fue gracias al sacrificio popular que ya terminó que llegamos a esta meseta de crecimiento. O algo parecido. ¿O alguien en su sano juicio piensa que Sergio Tomás Massa es San Martín, Belgrano, Güemes o Sarmiento?

El otro escenario posible es el triunfo o el fracaso de Milei. El triunfo abrirá grandes signos de interrogación ya que no hay experiencia previa de poder en ejercicio. Como el mismo dijo en alguna oportunidad… si soy un éxito es porque soy un genio y si fracaso es que soy un loco.

En cualquier caso Javier Milei y Victoria Villarruel son un epifenómeno emergente del fracaso (con escasos momentos de esperanza) de una clase política que depositó a nuestro país en una pobreza estructural nunca vista, desesperanzada al escuchar los diagnósticos de aquellos que la llevaron a una terminalidad exasperante y harta de ver discusiones intra partidarias e inter movimientistas que parecen un pomo de carnaval pretendidamente usado para apagar un incendio de grandes dimensiones.

La historia tiene que servir para algo

El 7 de noviembre de 1972 Richard Nixon (probablemente el Presidente más corrupto de la historia de los EEUU) fue reelegido a pesar de Watergate (la investigación periodística más premiada de la Historia de los EEUU – Berstein y Woodward – Washington Post). Sacó el 60,7% de los votos.

Un año y medio después, más precisamente el 8 de agosto de 1974 renunció a la Presidencia cuando todas sus mentiras fueron imposibles de seguir ocultándose. En su impunidad, su megalomanía y su mitomanía (compulsión a la mentira) había depositado a los EEUU al borde de la pérdida de su mayor orgullo, la democracia.

Hoy en nuestro país la situación es similar en todos sus aspectos, incluyendo en la utilización de espías mercenarios para conocer la vida y la obra de sus opositores e incluso de algunos de sus adversarios internos. Esto sucede y sucedió durante los 4 años de la alianza que forjaron Cristina Fernández de Kirchner, Alberto Fernández y Sergio Tomás Massa.

No tenemos porque pasar lo mismo, entre otras cosas porque nuestro pueblo está en la frontera de la desesperación y cruzar el desierto es ya de por sí muy difícil como para hacerlo sin la percepción de esperanza.

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