Los argentinos siguen eligiendo el turismo comercial a pesar de la baja de aranceles

Los argentinos siguen eligiendo el turismo comercial a pesar de la baja de aranceles

​A pesar de que un intento por combatir la brecha con el mercado externo, el gobierno anunció la eliminación de aranceles de importación para productos electrónicos días atrás, miles de consumidores continúan viajando para adquirir celulares, televisores, cámaras de fotos y otros dispositivos digitales. La tendencia que alguna vez fue un fenómeno de consumo en el exterior parece mantenerse incluso cuando los precios deberían acercarse a los valores locales. 

​En lugares como Ciudad del Este, Paraguay, las rebajas fiscales combinadas con menores costos operativos han permitido que la electrónica sea vendida hasta un 30% más barata que en Argentina, incluso con las nuevas medidas. La ciudad fronteriza se ha transformado en el destino predilecto de cientos de miles de argentinos que cruzan para hacer compras de todo tipo. Factores como un IVA mucho más bajo (10% en Paraguay frente a 21% en Argentina) que incluso puede evitarse comprando bajo el régimen de turista y la existencia de precios de lista más accesibles en dólares, han consolidado este corredor comercial. 

​El fenómeno se describe ya no solo como turismo ocasional, sino como estrategia de consumo, donde familias completas viajan regularmente para aprovechar las diferencias de precios, alimentadas también por una economía aún con inflación y la imposibilidad de acceder a algunos productos en el mercado local por restricciones aduaneras. 

​Aunque en los últimos años Paraguay ha crecido como destino preferido, Chile también sigue siendo una opción atractiva para muchos argentinos. Centros comerciales chilenos han respondido a la competencia ofreciendo descuentos exclusivos para turistas argentinos, lo que mantiene viva la costumbre de cruzar la Cordillera en busca de buenos precios. 

​Comerciantes locales señalan que, si bien las nuevas reducciones de aranceles podrían acercar los precios domésticos a los de la región, todavía existe un “efecto arrastre” de años de inflación, tipo de cambio y diferenciación de costos que dificulta una adaptación rápida. La experiencia del consumidor argentino, quien históricamente ha encontrado mejores precios en el exterior, no desaparecerá de la noche a la mañana.

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