Terror en La Matanza: Tiros contra maestras en la puerta de un jardín y un feroz robo piraña a un vecino y su hijita

Terror en La Matanza: Tiros contra maestras en la puerta de un jardín y un feroz robo piraña a un vecino y su hijita

En San Justo, la violencia criminal no tiene límites ni respeto por nadie. Dos hechos de inseguridad con pocas horas de diferencia sacudieron a los vecinos y demostraron una vez más la ausencia del Estado y la desidia de los políticos encargados de proteger las calles de la Matanza.

A las 5 de la tarde, después de la salida de los chicos, la directora del Jardín municipal número 20 , ubicado en la calle Argentina al 3900, fue atacada por tres ladrones que la tiraron al piso y la arrastraron para poder sacarle las llaves del auto. En el forcejeo, uno de ellos hasta hizo un disparo al aire para que la mujer se rindiera. Todo ante la mirada aterrada de las otras docentes, que solo atinaron a refugiarse en la escuela.

Soledad, vecina de la cuadra, explicó que el barrio es muy inseguro pero admitió que quedaron impactados por la brutalidad de las imágenes. “Creemos que ya la tenían marcada por la camioneta y la esperaron”, sostuvo. Las maestras cuentan que los propios padres van con miedo a llevar a sus hijos porque la zona está llena de fábricas y hay poca seguridad. Y lo que más asombra es que todas coinciden en que nada va a cambiar pese a lo que pasó.

Pero no fue el único hecho de inseguridad que se vivió en esa zona. En la esquina de Centenera y Condarco, un feroz robo piraña confirmó que la seguridad no es un derecho para nadie en La Matanza. Un hombre volvía a su casa con su pequeña hija a su casa y cuando maniobraba con su auto para estacionarlo sobre la vereda fue interceptado por al menos 5 delincuentes que llegaron armados y en dos coches. Los ladrones se bajaron, lo encañonaron, amenazaron a la nena y se llevaron el vehículo. Pero la pérdida más grande para esta familia no fue el auto: en medio de la tensión y los gritos, el perrito caniche que tenían de mascota salió corriendo y desapareció. Ahora lo buscan desesperadamente.

El miedo asola las calles de La Matanza y los vecinos apuntan al intendente y al gobernador por la falta de respuestas. Y mientras las historias mínimas de angustia y desamparo se suceden, los reclamos se pierden en el silencio, la desidia y las promesas vacías.

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