Quiénes son los agustinos, la congregación a la que pertenece el papa León XIV
Después de casi cuarenta años, entre el domingo 8 y el miércoles 11 de noviembre, el pueblo argentino volverá a recibir al Papa, la máxima autoridad de la Iglesia católica. Sin embargo, no será la primera vez que León XIV visite el país, ya que años atrás estuvo en Buenos Aires cuando era Prior General de la Orden de San Agustín, congregación a la que pertenece desde hace cuarenta y ocho años y que hoy, a raíz de su nuevo rol como Santo Padre, ha cobrado gran notoriedad pública.
En diálogo con este medio, el padre José Antonio Gil, fraile de la parroquia San Agustín, explicó lo que representa tener hoy un papa perteneciente a la congregación agustina: “Para nosotros supone que nuestro carisma sigue vivo, que la sociedad le necesita”. Otro de los puntos que destacó el fraile fue el valor de la paz: “La paz es algo fundamental. No puede imponerse la ley del más fuerte, sino que todos los países tienen sus propios derechos”. Y añadió: “Lo que promulga el papa es la verdad. La verdad donde se defiendan los derechos de las personas y donde cada país, cada pueblo de alguna manera pueda vivir con dignidad”. Además, en cuanto a las expectativas de la orden con la visita del sucesor de Francisco, expresó su deseo de que haya más agustinos argentinos y de que esta visita sea el puntapié inicial para que no haya más grietas sociales en el país.
Fundada en 1244 durante el pontificado de Inocencio IV, la Orden de San Agustín nació con características similares a las de otras congregaciones de la época, como los dominicos o los franciscanos. Sus miembros pasaron de ser llamados monjes a ser llamados frailes, hacían votos de obediencia, castidad y pobreza, y la orden era gobernada por el Prior General. Desde que se estableció como orden mendicante, la misión de los agustinos se basa en cuatro pilares fundamentales: el ministerio pastoral, la educación, la labor social y la obra misionera.
En Argentina, la historia de los agustinos se remonta a los primeros años del siglo XVII, con la llegada de los primeros frailes desde Chile a la región de Cuyo. Luego abrieron sus primeros conventos en San Juan, en 1642, y en Mendoza, en 1657. Durante el siglo XVIII la congregación tuvo un gran crecimiento en el país, que se extendió hasta la primera parte del siglo XIX. En 1823, la Ley de Reforma de los Regulares buscó principalmente convertir los bienes de las órdenes religiosas en propiedad de la Nación, lo que provocó un fuerte giro hacia un Estado laico. Estos cambios llevaron a la disolución de la Orden de San Agustín durante varias décadas, hasta que en 1900 llegaron a Buenos Aires, bajo el liderazgo del padre Joaquín Fernández, los agustinos españoles provenientes de Filipinas, tras la independencia de ese país.

