La UCR bonaerense acelera el armado provincial y busca ser una alternativa de poder para 2027
En un escenario político marcado por la fragmentación de la oposición y los desafíos de gestión, la UCR bonaerense dio un paso al frente este fin de semana. Tras un concurrido acto en la ciudad de Mar del Plata, el partido ratificó su vocación de liderazgo y lanzó un mensaje de autonomía: el radicalismo no quiere ser un actor de reparto, sino el eje de una alternativa real de gobierno.
El encuentro, que reunió a legisladores nacionales y provinciales, intendentes, concejales y referentes de la militancia, sirvió para exhibir la cohesión de un espacio que parecía haber perdido fuerza en las últimas elecciones. Y aunque no faltó la autocrítica, hubo mucha proyección a futuro.
El diagnóstico que maneja la cúpula partidaria es claro: existe un vacío en el centro del espectro político que ni el oficialismo ni los sectores más radicalizados de la oposición logran capitalizar. En este sentido, el radicalismo bonaerense busca presentarse como una opción “racional y previsible” capaz de atraer al votante desencantado.
“Estamos construyendo un partido valiente, con ideas claras y, sobre todo, con la lucidez necesaria para entender que la sociedad argentina demanda soluciones, no sólo eslóganes”, sostuvieron los principales referentes.
Los ejes a futuro pasarán por la necesidad de recuperar la autonomía de los municipios frente al centralismo de La Plata, la renovación de cuadros y la elaboración de un plan de gobierno técnico que aborde las fallas estructurales en seguridad, salud y educación dentro de la provincia.
El radicalismo tiene la intención de encabezar la oferta electoral, apoyado en su despliegue territorial en los municipios y en una identidad renovada que busca alejarse de las viejas recetas del pasado. Y ya está trabajando para lograrlo.

