En la escuela sin el celu: los chicos del secundario no podrán usar sus teléfonos en el aula en CABA
El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires prohibió el uso de celulares durante las clases en las escuelas secundarias. La medida, que rige tanto para escuelas de gestión estatal como privada, busca transformar la dinámica del aula, eliminando lo que las autoridades califican como el principal factor de distracción en el proceso de enseñanza.
La decisión no es arbitraria, sino que se apoya en los resultados obtenidos tras un año de restricciones en el nivel primario. Según datos oficiales del Ministerio de Educación porteño 7 de cada 10 alumnos de primaria y 6 de cada 10 de secundaria reportaron una mayor concentración en clase sin los celulares. Además, más de la mitad de los estudiantes aseguró que la falta de pantallas fomentó la conversación cara a cara con sus compañeros. Por último, se observó una correlación directa entre la disminución del uso de redes sociales en el aula y una mejora en la calidad del aprendizaje.
“El objetivo es que los docentes vuelvan a tener la atención de sus alumnos”, dijo el Jefe de Gobierno, Jorge Macri.
A diferencia del nivel primario, donde la prohibición es total durante toda la jornada, en el nivel secundario cada colegio deberá redactar su propio reglamento interno para definir cómo se guardarán los dispositivos durante las horas de clase. Además, las autoridades de cada establecimiento tendrán la potestad de decidir si permiten o no el uso de los teléfonos en los recreos.
Un dato no menor es que los docentes tampoco podrán usar el celular frente a los chicos.
Claro que, como en toda regla, siempre hay excepciones. Desde el Gobierno porteño aclararon que se permitirá el uso de tecnología únicamente cuando sea requerido para una actividad pedagógica planificada o en casos de alumnos con discapacidad o condiciones de salud específicas.
Según las estadísticas, el 94% de los adolescentes porteños va a clase con su celular y el 50% reconoce una dependencia que les dificulta desconectarse por cuenta propia.

