Caída histórica del delito: CABA es la segunda ciudad más segura de América
El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires presentó los resultados definitivos del Mapa del Delito 2025, reportando las cifras de criminalidad más bajas en las últimas tres décadas. Según el informe, los homicidios dolosos descendieron un 3% interanual, alcanzando una tasa de 2,5 casos cada 100.000 habitantes. Este índice sitúa a la Capital Federal como la segunda ciudad más segura de América, solo superada por Ottawa, Canadá.
El desplome en las estadísticas de robo fue uno de los puntos más destacados por el Ministerio de Seguridad porteño. Los robos totales cayeron un 27%, mientras que el robo automotor lideró las bajas con una reducción del 54%. Por su parte, los asaltos con armas de fuego disminuyeron un 34%, marcando el nivel más bajo desde que se inició el registro oficial en 2016.
En cuanto a la modalidad de los crímenes, el informe revela un cambio en la geografía de la violencia: de los 78 homicidios registrados, 54 ocurrieron en barrios no vulnerables, mientras que 24 tuvieron lugar en asentamientos o zonas críticas. La causa principal de estas muertes sigue siendo la “riña o venganza” (27%), seguida por los homicidios en ocasión de robo (18%).
A pesar de los resultados positivos, el jefe de Gobierno, Jorge Macri, advirtió que las estadísticas no son suficientes si no se abordan reformas de fondo. Macri puso el foco en la necesidad de derogar artículos de la Ley de Salud Mental, argumentando que la actual normativa impide intervenir eficazmente en casos de personas peligrosas para sí o para terceros, lo que impacta directamente en el orden público.
En paralelo, el Ejecutivo porteño insistió en la urgencia de debatir la baja de la edad de imputabilidad y garantizar la “detención efectiva” para adolescentes que cometan delitos graves.
Por último, las autoridades destacaron la importancia del uso de la “prolongación de jurisdicción” en la resolución de casos. Se trata de una herramienta judicial que permitió a la Policía de la Ciudad realizar allanamientos y detenciones en provincias como Córdoba, Chaco y Formosa, persiguiendo bandas que operaban en territorio porteño pero se refugiaban en el interior del país.

