Kicillof sumó a los intendentes radicales en su reclamo a la Nación
En un escenario de máxima tensión con la Casa Rosada, y buscando posicionarse como el candidato natural de la oposición, Axel Kicillof encabezó una cumbre en La Plata que funcionó como una demostración de fuerza territorial.
Con la presencia de más de 60 intendentes, el gobernador no solo buscó blindar su gestión frente al recorte de fondos de Javier Milei, logró sumar apoyos llamativos, como los del radicalismo, que aceptó sentarse a negociar. El PRO, en cambio, dejó sus sillas vacías.
El eje central del encuentro en el Salón Dorado fue la estrategia para recuperar los recursos retenidos por Nación, una deuda que la Provincia estima en $22,2 billones. Kicillof propuso un esquema de “coparticipación del reclamo”: aquellos municipios que adhieran mediante sus Concejos Deliberantes a las demandas judiciales ante la Corte Suprema, recibirán automáticamente el 16,14% de los fondos que se logren rescatar.
“Estamos ante un Estado nacional desertor que abandona sus funciones básicas”, disparó el Gobernador, que busca que el costo político de la parálisis en la obra pública y la crisis en salud sea compartido.
Los intendentes de la UCR, liderados por Maximiliano Suescun, de Rauch, asistieron con agenda propia. Aunque críticos del kirchnerismo, priorizaron la gestión local reclamando por la crisis de IOMA y el flujo de fondos para seguridad. Su presencia convalida la vía del diálogo institucional frente a la asfixia financiera.
Para aplacar los reclamos de los jefes comunales, el Ejecutivo provincial confirmó que pagarán los fondos de fortalecimiento previstos para abril. A cambio, Kicillof buscó el respaldo, al menos parcial, de una liga de intendentes que ahora deberá decidir si acompaña la ofensiva judicial contra el Presidente.

