Inesperado: el gremio de Baradel se suma al paro y jaquea el inicio de clases de Kicillof
Mientras Axel Kicillof trabaja en su proyección nacional para empezar a darle forma a su candidatura presidencial, en la provincia explotan conflictos inesperados con actores que hasta ahora habían sido leales aliados y empezaron a desmarcarse. Lo que parecía como un inicio de ciclo lectivo ordenado se transformó en un conflicto abierto, luego de que Suteba, el sindicato con mayor peso territorial conducido por Roberto Baradel, confirmara su adhesión a la huelga nacional docente.
Con esta decisión, el comienzo de las clases previsto para el 2 de marzo queda virtualmente suspendido en la mayor parte de las escuelas públicas bonaerenses.
Hasta hace pocos días, la gestión de Axel Kicillof confiaba en que la sintonía política con la cúpula de Suteba actuaría como un amortiguador frente a la crisis económica. Sin embargo, la presión de las bases y la insuficiencia de la oferta salarial terminaron por romper ese pacto tácito.
El detonante fue el rechazo a la propuesta oficial de un aumento del 3% para el mes de febrero, una cifra que los gremios calificaron de “irrisoria”.
La adhesión de Suteba no es un hecho aislado, sino que completa el rompecabezas de la protesta docente en Buenos Aires. El gremio se sumó al bloque del Frente de Unidad Docente Bonaerense, donde ya estaban alineados la Federación de Educadores Bonaerenses, el SADOP de los docentes privados y UDOCBA, gremio alineado con la CGT.
Para el gobernador, este paro representa un duro golpe político. Kicillof ha hecho del “inicio de clases en tiempo y forma” una bandera de su gestión, diferenciándose de las administraciones anteriores que solían comenzar el año en medio de conflictos prolongados.
Ahora, el mandatario se encuentra en una encrucijada: mejorar la oferta salarial en un contexto de arcas provinciales asfixiadas por el recorte de fondos nacionales, o enfrentar su primer gran conflicto docente en el inicio de la Asamblea Legislativa.

