Reforma Laboral: empresarios mayoristas respaldaron el proyecto
Una delegación de la Cámara Argentina de Distribuidores Mayoristas (CADAM), encabezada por su vicepresidente, Armando Farina, se reunió con los equipos técnicos del Senado encargados de definir el texto final de la reforma laboral. Durante el encuentro, los empresarios presentaron observaciones y aportes clave sobre varios aspectos de la iniciativa, con el objetivo de garantizar que la reforma beneficie tanto a las empresas como a los trabajadores.
Uno de los principales puntos que CADAM apoyó fue la implementación del banco de horas como mecanismo de flexibilidad laboral, una medida que, según los empresarios, permitiría un acuerdo más justo entre empleadores y empleados, adaptado a las necesidades de cada sector.
Además, la organización mostró su respaldo a la posibilidad de crear convenios específicos para pymes, que tomen en cuenta las particularidades y desafíos que enfrentan las pequeñas y medianas empresas. Otro aspecto que destacó CADAM fue la habilitación de las billeteras virtuales para el pago de salarios, una medida que simplificaría y modernizaría el sistema de liquidación.
Pero principalmente CADAM pidió que se mantenga el carácter voluntario de los aportes a las cámaras empresariales, y que esta modalidad se extienda también a los aportes sindicales.
En esta línea, CADAM sostuvo que los aportes solidarios y contribuciones adicionales aumentan innecesariamente el costo laboral. En particular, los empresarios cuestionaron el aporte por la pandemia de COVID-19 a la obra social Osecac, así como el seguro de retiro La Estrella, que se exigen a los empleadores incluso cuando los trabajadores no están afiliados.
Desde CADAM resaltaron el artículo 128 de la reforma, que establece el carácter voluntario de los aportes a las cámaras empresarias. Esta disposición generó un enfrentamiento con la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y la Cámara Argentina de Comercio (CAC), quienes defienden el sistema actual que obliga a las empresas a realizar aportes a diversas entidades.
Sobre este punto, Armando Farina, vicepresidente de CADAM, sostuvo que las paritarias “se han transformado en una mesa de amigos”, en referencia al hecho de que CAME y CAC, como actores centrales de las negociaciones, también son beneficiarias directas de los fondos que recaudan. En particular, destacó el caso del Instituto Argentino de Capacitación Profesional (INACAP), que recauda un 0,5% del salario de cada empleado de comercio y redistribuye los fondos principalmente entre estas cámaras, bajo el argumento de que se destinan a la capacitación y fortalecimiento institucional.
Con cada aumento salarial, estas entidades ven un incremento directo en sus recaudaciones, lo que genera un claro conflicto de intereses. Por esta razón, CADAM respaldó con firmeza la medida del Ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, que, a través del Decreto 149/2025, estableció la voluntariedad de los aportes. Sin embargo, un fallo judicial emitido por el INACAP dejó en suspenso esta medida, alegando que el instituto es “independiente”.
El INACAP, que recauda más de $30.000 millones anuales, no ha especificado con claridad cuánto de esos fondos se destina a capacitación y cuánto se utiliza para el sostenimiento de las cámaras empresariales o actividades relacionadas a fines políticos, viáticos o viajes de dirigentes.
Desde el año pasado, diversas entidades empresarias manifestaron su descontento con la situación, destacando la falta de transparencia en el uso de los recursos salidos de estos aportes. Entre ellas se encuentran la Confederación Federal PyME de la República Argentina, la Unión de Kiosqueros de la República Argentina, y la Cámara de Perfumerías de Argentina, entre otras.
Además, sectores industriales como la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC) y la Cámara de la Pequeña y Mediana Industria Metalúrgica (CAMIMA) también expresaron su apoyo a la reforma laboral impulsada por el Gobierno, que busca convertir estos aportes en voluntarios.
En este contexto, Farina enfatizó la necesidad de que el proyecto avance en dirección a garantizar la libertad de asociación y promover la transparencia en las relaciones laborales. “La reforma laboral avanza en esa dirección y elimina mecanismos compulsivos que solo encarecen el empleo y desalientan la inversión, especialmente en las pymes, que son el verdadero motor del trabajo formal en Argentina”, concluyó.
Esta postura de CADAM subraya la necesidad de un sistema laboral más flexible y equitativo, que no solo favorezca a las grandes cámaras empresarias, sino que también atienda las necesidades de las pequeñas y medianas empresas, fundamentales para la economía del país.

