Tragedia en Temperley: a toda velocidad, sin pasajeros y sin control, un colectivero se incrustó en una casa y murió
Alrededor de las 23 horas del sábado, un colectivo de la línea 527 que circulaba sin pasajeros y fuera de su recorrido habitual perdió el control y se estrelló contra el frente de una casa en Temperley.
La trompa quedó literalmente adentro de la habitación, la pared se derrumbó por completo.
El chofer, de 35 años, murió en el acto, en la casa viven dos hermanos que no estaban, “acá duermo por suerte estaba trabajando”, dijo uno al volver y encontrar su cuarto destruido. El estruendo sacudió a toda la cuadra.
En la casa de al lado, una familia festejaba el cumpleaños de su hija, “Pensé que era una bomba, vi a mi marido tirado con los escombros encima, estábamos atrapados”, relató Viviana, la vecina.
Se salvaron de milagro porque segundos antes se habían ido al baño a atender a la nena que sangraba por un diente flojo. Según las primeras informaciones, antes de incrustarse en la vivienda, el colectivo habría chocado a una moto de delivery y contra un poste.
El punto que duele: no todas las empresas son iguales. En el conurbano hay líneas que tienen controles psicofísicos, seguimiento y protocolos estrictos con sus choferes y otras que no. En este caso, según contaron los propios compañeros del chofer a los vecinos, el operario atravesaba una situación familiar muy complicada.
Había señales claras, ¿Quién controla al que maneja 15 toneladas a toda velocidad por calles de barrio?, ¿Alguien lo vio? ¿Alguien lo paró? Anoche, la falta de control volvió a dejar una casa destruida, una familia en shock y un trabajador muerto.

