Gabriela Azar y un revolucionario cambio de paradigma en educación
La educación argentina atraviesa una crisis de identidad, y para Gabriela Azar, la respuesta no está en acumular más datos, sino en transformar la naturaleza misma de la profesión. Durante una exposición en la Feria del Libro, la rectora de la Universidad de la Ciudad de Buenos Aires fue contundente: el sistema debe migrar de una lógica centrada en el conocimiento estático a lo que ella llama una “matriz por capacidades”.
El núcleo del mensaje de Azar pasa por el rol del docente, que ya no puede ser un mero transmisor de información que hoy es, en sus palabras, una “mercancía de cambio”. Según la rectora, en el nuevo paradigma “el foco debe estar en lo que sos capaz de hacer con aquello que sabés”.
Este giro implica una reforma estructural que ya está en marcha. Azar defendió la reducción de la carga horaria en los planes de estudio, señalando que las carreras de 5.000 horas actúan como una barrera para los jóvenes. La meta es clara: títulos más ágiles, enfocados en habilidades transversales y con un componente de “hibridación tecnológica” de hasta un 50%.
Frente al avance de la Inteligencia Artificial, que para Azar no es una amenaza sino una herramienta para “priorizar caminos alternativos”, la rectora rescató la esencia de la presencialidad. Y propuso la metáfora del “docente artesano”: aquel que es capaz de moldear la enseñanza según la heterogeneidad de su aula.
Por supuesto, todo cambio tiene resistencias. Azar reconoció que existe una inercia cultural donde el docente tiende a replicar el modelo bajo el cual fue formado. Pero resaltó que todo va camino a un sistema educativo con menos horas de teoría pasiva y más “artesanía” pedagógica.

