Alerta en las farmacias: una deuda que puede generar desabastecimiento de remedios
La Confederación Farmacéutica Argentina y distintos colegios de farmacéuticos encendieron las alarmas: una deuda millonaria se puede transformar en un grave problema para millones de personas que necesitan tratamientos médicos y remedios a diario.
En concreto, el atraso en los pagos de los reintegros de las obras sociales, en especial PAMI, genera una falta de liquidez que impide reponer el stock de medicamentos. Las farmacias pagan sus insumos a plazos de entre 15 y 30 días, mientras que las obras sociales y empresas de medicina prepaga demoran hasta 90 días en devolver ese dinero.
“Ya tenemos 4 quincenas vencidas desde diciembre. Es un montón de plata que nos hace imposible llevar adelante nuestro trabajo. Sobre todo si hablamos de farmacias pequeñas” dice María del Carmen Laborde, del Colegio de Farmacéuticos de Avellaneda.
Los especialistas explican que el modelo de negocio de la farmacia tradicional se basa en la rotación rápida de stock. Pero la brecha temporal entre la compra del medicamento a la droguería y el cobro del reintegro por parte de las prestadoras de salud está asfixiando a los comercios.
A este retraso se suma el impacto de la inflación y los constantes ajustes de precios de los laboratorios. Al momento de cobrar lo facturado meses atrás, el monto recibido es insuficiente para reponer la misma unidad de medicamento.
“Las autoridades de PAMI prometen que van a pagar, pero no lo hacen. Antes manejaban el dinero ellos, pero ahora dependen de giros del Ministerio de Economía”, explica Laborde.
Finalmente, los más perjudicados serán los pacientes, que verán vulnerado su derecho a la salud. De no resolverse en el corto plazo esta situación, quienes padecen enfermedades crónicas, como diabetes, hipertensión o tratamientos oncológicos empezarán a ver en los mostradores los carteles de “sin stock”.
“Las farmacias no queremos ni debemos cortar el servicio porque enfrente tenemos un paciente que necesita la atención. Y sobre todo los pacientes de PAMI, que son los más vulnerables”, cierra Laborde esperando una solución que no parece fácil.


