Denuncian una ola de robos en Quinta Galli, Avellaneda
“Estamos totalmente solos”. Esa frase resume la pesadilla que atraviesan los vecinos de Quinta Galli. La realidad de este barrio residencial de Avellaneda no escapa a la de todo el conurbano: inseguridad, ausencia de policías e indefensión.
Quienes viven ahí no pueden dormir tranquilos. Sabiendo que casi no hay vigilancia, los delincuentes aprovechan para cometer robos menores, como el cobre de las casillas de gas, las patentes o las gomas de los autos estacionados en la calle. Y también para intentar atracos más grandes. Según denuncian, sobre la calle Dorrego ya marcaron varias casas e incluso intentaron entrar a dos de ellas.
A esto hay que sumarle los arrebatos que se dan con total impunidad en las avenidas: “Sobre la calle Mitre, la gente se baja del colectivo y las motos se suben a la vereda y les arrancan las carteras y los celulares”, apunta Marcela, vecina del lugar.
Las protestas que presentaron ante el personal de monitoreo de la municipalidad no dieron resultado. “Se sorprenden y nos dicen que no tienen denuncias”, cuentan los vecinos. La policía tampoco pasa. “A los agentes les avisamos nosotros, nosotros les damos los videos, pero no pasan los patrulleros. No hay operativos, no hay móviles, no hay nada”, se lamentan.
“Nos organizamos y pusimos cámaras, pero estamos totalmente solos”, dice Marcela. El drama abarca cada acción cotidiana. Desde vigilar para salir o entrar a casa hasta pensar dónde dejar el auto. “Si lo metés en el garage, corrés el riesgo de que entren en tu casa, si lo estacionás en la calle, te pueden robar la patente o las ruedas”, resume.
La municipalidad no da respuestas. La policía tampoco. Hace poco abrió un destacamento sobre la calle Elizalde pero la mayoría del tiempo está cerrado o vacío. Lo saben los vecinos y también los ladrones.

